Todas las tardes hasta el 30 de agosto ofrece de manera gratuita y sin trámites lectura al aire libre y a la sombra
El Gabinete Literario de Las Palmas pone en marcha su primera biblioteca de verano, una propuesta que invita a disfrutar de la lectura al aire libre en un entorno urbano.
La biblioteca de verano abre de martes a sábado, entre las cinco y las ocho de la tarde, y está a disposición de cualquier persona de forma gratuita, sin necesidad de reserva ni de ningún otro trámite.
La propuesta se instala cada tarde -excepto los lunes- desde hace unos días en la plazoleta Manuel Padrón Quevedo -en un lateral del edificio del Gabinete- y así hasta el 30 de agosto, que será su último día.
La propuesta entronca con lo que ha sido la filosofía del Gabinete Literario desde su fundación en Las Palmas a mediados del siglo XIX. Así lo expresa su presidente, Juan José Benítez de Lugo: “La literatura, los libros, y la cultura en general forman parte de nuestro ADN, que también incluye la vocación de participar en la vida de la ciudad. Espero”, agrega, “que la iniciativa tenga éxito y se convierta con el tiempo en otra de nuestra tradiciones”.
Ocho sillas modelo director de cine con sus correspondientes cojines, un centenar y pico de títulos de muy variada temática, los periódicos del día, locales y nacionales, además de revistas variadas y unas cuantas macetas para enmarcar con plantas la propuesta componen la instalación efímera que todas las tardes se coloca en la plazoleta, donde a esas horas hay sombra y suele correr una agradable brisa veraniega.
El filólogo y profesor de lengua y literatura Adrián Artiles Santana es el responsable de esta primera biblioteca de verano urbana, en la que se puede encontrar novela, ensayo, teatro, tratados sobre arte, literatura infantil, obras de divulgación, colecciones de temática canaria y sugerentes guías de viaje.
Autor él mismo de novelas y relatos de terror y ciencia ficción por los que ha recibido dos premios literarios universitarios, Artiles es testigo del interés que despierta la iniciativa entre los transeúntes. “Mucha gente pregunta, algunos se sientan a leer y otros incluso me dan la enhorabuena”, señala.
Los libros forman parte de la historia del Gabinete Literario y no solo por el nombre que eligieron sus fundadores o por ser hoy en día escenario habitual de presentación de nuevas publicaciones. También porque durante muchos años, los nuevos socios debían cumplir el requisito de entregar dos libros a la biblioteca al ingresar en la sociedad, lo que junto a otras aportaciones ayudó a conformar la importante biblioteca que se conserva con mimo en el edificio de la plazoleta de Cairasco.



